dimecres, 6 de febrer del 2013

Optimism


Bueno, sí pero, ahora ¿dónde ha quedado eso? ¿Tiras la toalla porque la quiere mucho más a ella que a ti? Sería lo más lógico, ya que no tienes esperanzas... pero no, porque el amor no es lógica, el amor es locura. Si tiraras la toalla serías cobarde. ¿Qué pasa? No le quieres suficiente como para luchar por él, ¿o qué? Nunca puedes saber del cierto que él esté completamente enamorado de ella, porque el amor puede ser ciego. Él puede creer que la quiere más que a nadie, pero tal vez nunca se ha planteado estar contigo. A lo mejor no quiere perder la amistad que tenéis, quizás no quiere arriesgarse a hacerte daño porque le importas mucho, o sinceramente no le gustas como para salir contigo. Y, bajo ningún concepto, sientas que mereces menos que ella ser feliz al lado de ese chico. También puede ser, si llega el caso que llegan a salir, que estén cometiendo el mayor error de su vida y se den cuenta tarde. ¡Todo es posible! Nunca descartes ninguna opción. Por ilusa que te creas, por imposible que parezca.. "Porque la única lucha perdida es la que se abandona" 

Por todas las veces que piensas: ¿realmente me necesita alguien? Y aparecen en tu cabeza, como por arte de magia, aquellas personas tan importantes, sonriéndote, mirándote a los ojos para demostrarte con sólo una sonrisa que te quieren. Entonces es cuando te das cuenta de que necesitas un abrazo, y necesitas inmediatamente todas esas sonrisas brillando delante de ti.


(PD: 2009)

Shhhhhhh.. parlem callats.



El silencio. Dicen que el silencio es la mejor palabra. Sinceramente, hay diferentes modos de verlo. A veces, el silencio es la peor respuesta...
Estás enamorada de un chico y sabes que a él le gusta otra, y te preguntas: ¿por qué me sigue gustando tanto? No se entiende... es algo que se puede calificar como inevitable.
 
Estar junto a él, escuchando su voz, agradeciéndole que sea tu amigo, ver que a él también le gusta estar contigo, es bueno. Pero al mirarle a los ojos, una terrible sensación invade tu cuerpo, y al tener sus ojos fijados en los tuyos, sientes por dentro que tu corazón grita a voces su nombre, y con la fuerza de esas voces, te cae una lágrima del ojo. ¿Qué puedes hacer si encima él es el que me la limpia? Lo único que se te ocurre es la típica sonrisa falsa y el "tranquilo, no me pasa nada, se me habría metido algo en el ojo.." porque es lo único que serviría. Es lo de siempre, cuando la persona que te hace llorar es la única que puede consolarte. Y, después de eso, necesitas un abrazo reconfortante, pero el problema es que ningún abrazo te consolará si no es suyo. Y.. ¿cómo puede ser? Imposible, lo ha descubierto. Estás sonriendo, te está abrazando, te está consolando a su manera.. y, no sabe lo feliz que te está haciendo por unos instantes.


Hay otros tipos de silencio.
 
Por una parte, está el silencio al que le sigue el beso. Ese silencio que todos vivimos alguna vez. Sí... el silencio que lo decide todo. Después de hablar, de decir todo lo que sientes, estás frente a esa persona, mirándola a los ojos. Ves que él te mira los labios, ansía tus labios como tú los suyos. Poco a poco, un instinto os obliga a ir acercándoos, no lo podéis evitar. Ese instinto le puede al celebro (siempre lógico), y finalmente gana. Ese silencio se rompe, aunque dentro de tí aún reine el silencio absoluto porque no percibes nada de lo que está sucediendo a tu alrededor. Estás como en un mundo de fantasía, en una bola transparente donde no entra gente ni entra ruido, sólo estás tú y él. No notas, sientes, oyes, vives... nada más. Tan sólo eres consciente de que tus labios están en contacto constantemente con los suyos, y eso te produce escalofríos porque, como sólo piensas en eso, lo sientes mucho más. Y cada vez más. De repente, un impulso os viene al celebro y os separáis, os miráis... ¿y ahora qué? Ya os habéis demostrado que los dos sentís lo mismo, ¿qué más queréis? Ya no hay miedo ninguno, el paso ya está dado. Vamos, lánzate, abrázale para que se le quite del todo la tensión que tenía encima. Ninguno de los dos sabía qué pasaría y finalmente lo habéis conseguido, dale otro pequeño premio y será tuyo para siempre. Piensa, que si es tímido y tú no tomas la iniciativa para asegurarle que todo va a ir bien, puede haber el silencio mortal que lo mande todo a la mierda. Que se cree cada vez más tensión y al final cada uno se vaya sin decir nada. No, no permitas eso.
 
Otro de los muchos silencios que hay, es el silencio que provocas tú misma cuando te quedas callada, pensando, ausente en tus pensamientos. Cuando miras fijamente algo pero en realidad no sabes ni lo que estás mirando, porque únicamente estás pensando. No te paras a pensar en tu alrededor, tu celebro consigue que sólo lo que piensas esté presente. Después, parpadeas y te das cuenta del rato que has estado con él en la cabeza, soñando despierta, y mirando algo sin sentido. Y te dices-.. joder, qué estúpida, me he embobado mirando eso, pero vuelves a callarte y por dentro vuelves a pensar en lo anterior, o te dices a ti misma: qué importante tiene que ser para que ocupe tanto tiempo en mi mente, joder.

 

Love is in the air, everywhere I look around.


A veces, no hay nada más triste que un recuerdo feliz. El saber que no vas a poder revivirlo, que no vas a volver a sentir lo mismo que aquellos días pasados… 

Estar enamorado. ¿Qué es eso? Mucha gente lo describe como algo bonito, otros dicen que es la razón de la existencia, otros maldicen estar enamorados por lo duro que es no ser correspondido... el amor es el sentimiento más fuerte del mundo. Puede salir bien, puede salir mal, puede acabar siendo una mentira, puede haber traición, se puede pasar mal... pero, ¿hay algo más bonito? ¿Hay algún riesgo mejor que correr? Cuando te enamoras, te arriesgas. Arriesgas tus sentimientos cuando te declaras, arriesgas tu felicidad a la suya, y arriesgas tu vida sólo con tal de verle reír.
 
Es el levantarse cada mañana, ver que estás al lado de la persona de tus sueños, suspirar de felicidad, creer que todo es un sueño... y comprobarlo acariciándole el rostro mientras contemplas esos labios que te hacen experimentar cosquilleos en el estómago como ninguna otra sensación habías conocido. Y ver esa cara de ángel dormido, y soñar un futuro a su lado. Arrimarte a su oreja y susurrarle lo mucho que le/la quieres. ¿Hay algo más bonito?
Es el simple hecho de rozarle la mano, de entrelazar los dedos.
 
Es salir del trabajo y volver a casa agotado, con sueño, y enojado, y que él te sumerja en uno de esos cálidos abrazos mientras tú maldices a tu jefe, y que al cabo de un rato dentro de tu cabeza vuelen mariposas y sentir paz y tranquilidad. Tan sólo su abrazo era lo que necesitabas. Pero al soltarle, un escalofrío recorre tu cuerpo, volver a sentirte mal y cansada. Llegar a la cama con muchas ganas de dormir, pero querer quedarte hasta más tarde que él para poder contemplar su belleza, para poder admirarle/la sin que se dé cuenta.
 
Es saber que no lo encontraste por que fuera el más guapo de todos, sino porque a tí te parecía el mejor, en todos los sentidos. Porque es el mejor amigo que se puede tener, porque con tan sólo un abrazo suyo conseguirá que sonrías, porque te enorgullece saber que él siempre va a quererte, porque sabes que siempre estará ahí, porque sabes que él también quiere cumplir sueños contigo, porque sabes que para él (también) SÓLO EXISTES TÚ. Eso es lo más bonito que le pueden llegar a decir a una persona…
 
Es ir por el pasillo del instituto y notar esas pulsaciones a mil por hora al cruzártelo, o cuando las miradas se encuentran, cuando compartes con él una sonrisa, cuando ves que es imposible...
Darte cuenta de que el universo funciona porque él está a tu lado, ver que también él es feliz contigo, seguir adelante los dos.
Recordarle lo mucho que le quieres cada día, ¡porque eso es vital!
 
Presumir de poder estar juntos, saber que nada ni nadie os separarán, superar obstáculos, dejar pasar el tiempo. Porque un segundo no es nada, el tiempo no es nada si estás con él. El tiempo no pasa, el mundo se detiene, y sólo existe ese momento. TÚ Y ÉL, nada más.
 
Es querer abrazarle en todo momento, querer verle sonreír, sonreír por ti, feliz... tampoco es tan difícil. ¡Sólo pido un gesto! Una sonrisa que me transmita la magia que me hace falta para seguir, un abrazo que me demuestre que siente lo mismo, que me quieres, que nunca me vas a soltar. ¿Y esto suena cursi? Es la verdad que pueda desear cualquier persona que quiera ser feliz, es… inexplicable.
Es querer dormir con él, querer despertarte cinco minutos antes sólo para ver su rostro dormido, para poder acariciarle el pelo suavemente y verle sonreír. Es poder mirarle a los ojos y sentir una extraña sensación, un extraño subidón de adrenalina, ese sentimiento tan mágico.
 
Querer, amar. Es todo… es lo que te hace seguir, el motor que todo lo guía, las fuerzas de después de una caída, levantarte tan sólo con un objetivo: ver su sonrisa de nuevo, esa sonrisa que te da tanta fuerza, esa sonrisa que te estremece, que te hace sentir un cosquilleo en el estómago. ¿Un cosquilleo? ¿Realmente es eso? No... es inexplicable, imposible de describir, mágico… la mejor sensación que se puede sentir. Sí, mejor que la felicidad. Porque el amor es la felicidad, es lo que te puede hacer más feliz. El amor... esa persona. Tu mitad, alguien que te hace experimentar algo tan especial que no quieres dejar que acabe nunca. Porque quieres que cada día sea diferente, que no haya monotonía, que sea una relación especial, un amor de película convertido en un amor real. Es... increíble. 



PD: Puke rainbows, ya me sabe mal... 

Once upon a time..



¿Cuántas veces habremos deseado que nuestra vida fuera como un cuento? 

Tan sencilla, tan bonita, tan mágica, tan fácil… Sí, es verdad, cualquier persona lo ha pensado al menos una vez en su vida. ¿Por qué no podrá ser como un cuento? Bien, tal vez sería mejor si fuera como un cuento, pero tal vez no. ¿No sería mejor hacer tu propio cuento a base de lo que te va pasando? Las cosas se pueden complicar, pueden ir bien, pueden ir mal, pueden ser graciosas, aburridas, despreciables, bonitas, inaguantables, te pueden hacer sufrir… Pero, después de todo, ¡son parte de TU cuento! 

¿Quién dijo que en los cuentos no había partes tristes? Qué pasa, que Blancanieves no se envenenó comiéndose la manzana? Que Cenicienta no fue infeliz en aquella casa maltratada por su madrastra y sus hermanastras? Que Aladín no era desgraciado antes de encontrar la lámpara? Sí, hay momentos difíciles y duros, también en los cuentos; pero después siempre llega otro momento, un momento mejor, el momento en que se les aparece algo que les saca de sus lamentaciones. Llega la felicidad.  A Blancanieves la salvan sus 7 queridos enanos, Cenicienta acaba siendo rescatada por sus ratones de la habitación donde la encierran para que no pueda ir al baile y finalmente conoce al amor de su vida, Aladín conoce a Jasmine y encuentra la lámpara, pero sabe que sólo el hecho de haberla conocido ya lo ha cambiado todo. 

Si algo te ha salido mal, ¡tranquilo! Siempre encontrarás algo que te devolverá la felicidad reprimida dentro de ti, algo que con sólo pensarlo te haga sonreír, algo que te quite el miedo a la soledad, algo que te cambie la vida… Algo tan grande como un sentimiento. Sí, ése sentimiento, esas mariposas, de nuevo volando felices, con un nuevo sueño. Esa felicidad que todos hemos sentido alguna vez por culpa de un pequeño gesto, eso que nos hace ser tan estúpidos pero tan felices a la vez. Sí, eso.

 (Después de la tormenta siempre llega la calma. Derríbala. PD: London 2010)